En el día de la mujer "trabajadora", que fue el ocho de marzo, hago un hincapié para todas nosotras, que a muy duras penas hemos soportado el dolor y la fatiga, que no miseria, de aún sentirnos vejadas por nuestra condición de hembra.
Y es sorpredente que aún en este siglo que se suponía moderno, estemos con la soga al cuello y teniendo que rendir el doble que los machos, para ganar la mitad que ellos.
Yo lo sé muy bien, porque desde mis diecisiete años he luchado con todo mi afán por mantener al menos mi status, que no el de ellos; por desenvolverme en ese mundo "cabrito" que conocí tan joven, donde ¡válgame dios! que barbaridad de machistas había en aquella oficina. La frase más peyorativa que podría escuchar era la de un grasiosito, que entonces se la daba y aun se las de buenos pelos, y que entre otras cosas, ha sido un gran causante en la actualidad de la pérdida de mi trabajo. Este bufón inquiría a propósito del trabajo, si una cosa estaba bien o salía mal, diciendo "niña,... a la mujer y al papel,...hasta el culo le has de ver,...! Bueno, yo me quedaba asombrada de aquella frase, porque estaba acostumbrada a otros, digamos "modales", recién llegada de un colegio de monjas,... Y no solamente por esa razón, sino porque me parecía muy fuerte que en el despacho de un notario, se dijeran esas frases, soeces, machistas y denigrantes. Pero, no. En absoluto ellos se callaban y hoy me resulta casi imposible recordar aquel mundo machista, en el cual la mujer era criticada con muchísima frecuencia.
mdgz
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